L'herba és mortal. Els hòmens són mortals. Els hòmens són herba.(Bateson)

1 de setembre del 2026

Temps desfigurat

 


«Quizá la experiencia de ese tiempo de crisis sea como vivir en el interior de un paréntesis, como vivir en el interior de un eclipse.

Esperamos el eclipse anunciado por los astrónomos como si hubiéramos fijado una cita con un embajador del tiempo. Seguimos ese proceso con un nudo en la garganta, como si este se llevara a cabo fuera y dentro de nuestro cuerpo. ¿No es un eclipse la pastilla blanca que tantas veces nos ayuda a dormir? ¿No es el somnífero una especie de astro pequeño que desciende por nuestra garganta entre el día y la noche?

Durante el eclipse, nos encontramos en medio de un desequilibrio que hierve en todas direcciones. Primero, una uña negra araña la esfera del sol. Poco a poco, se apodera completamente de ella. Hipnotizados pr un nuevo astro, del que parece emanar un nuevo clima —frío en medio del calor, o calor en medio del frío—, los pájaros dejan de cantar pensando que ha llegado la noche. Sin embargo, no es de noche, tampoco es de día: el eclipse provoca un trance en la luz y convierte el tiempo en un molde de experiencia del vacío.

El crepúsculo es otro híbrido de la luz y la sombra que desfigura el tiempo. Con la progresiva domesticación de la naturaleza, el reino de entreluces ha perdido uno de sus nombres más antiguos y más bellos también: "la hora del lubricán". Hubo un tiempo en el que, durante ese interregno de luces y sombras, el hombre que atravesaba un bosque no podía distinguir si el animal que se acercaba a él era un can o un lobo. En esa frontera de la luz, en esa frontera del ser, no era en realidad ni el uno ni el otro: uno había dejado de ser y el otro no era todavía; podríamos decir que ambos caminaban juntos, fundidos uno en otro, y que el lubricán era un animal hecho de luz y de sombra. La hora marcada con la orina de ese animal era un paréntesis de tiempo en el que, incluso ahora, nosostros mismos podríamos desaparecer.

Quizá por eso, en su Cántico espiritual, Juan de la Cruz escribía sobre una noche que ya no era noche oscura sino "compareja con los levantes": "la noche en par de los levantes no del todo es noche ni del todo es día, sino, como dicen entre dos luces".

Y es en ese lugar, situado entre lo visible y lo invisible, en el que parece situarse la experiencia del Todo».

Menchu Gutiérrez: Los claros del tiempo. Breus CCCB.


Sens dubte, l'eclipsi ha sigut una de les vivències més intenses de l'estiu. Esperat amb certa indiferència, no oblidaré les sensacions que s'anaven produint al cos a mida que la lluna es menjava el sol... I, sobretot, com l'electricitat recorria el cos durant els segons en què, de sobte, aparegué una nit efímira en què es pogueren distingir les estrelles del Triangle d'Estiu: Vega, Altair, Deneb. 

Tornant a les paraules de Menchu Gutiérrez: vam viure un eclipsi esdevingut en el crepuscle. Un híbrid de la llum i de l'ombra a dintre d'un híbrid de la llum i de l'ombra... Un moment màgic com pocs! I, possiblement, únic en la vida.