Un arbre es va elevar. Oh, pura elevació!
Canta Orfeu! Oh, arbre alt dins l'oïda!
I tot va callar. Però, fins en el silenci,
hi va haver un nou inici, senyal i transformació.
Animals de silenci sorgien al clar del bosc,
sortits de coves i nius;
i no era per astúcia ni per por
que estaven callats,
sinó perquè escoltaven. Brams, rugits, udols
semblaven petits en el seu cor. I on a penes
hi havia una cabana per acollir tot això,
un refugi dels més foscos desitjos
amb una entrada de marcs tremolosos,
tu els vas erigir un temple dins l'oïda.
Hi havia una part del terme de Vilafranca per la qual no havia encara deixat anar els passos. La ruta que trií per recórrer-la començava al mas de Cabestany, vora la carretera que hi va des d'Ares, i després de baixar als masos que hi ha vora al barranc dels Arbres i la Font Voltada, pujava cap a l'Arriello per la "ratlla" o frontera que separa el terme de Vilafranca del d'Ares.
I bé, tot no podia ser tan fàcil. Resulta que la línia de terme transcorre entre dues finques privades, amb llurs murs de pedra en sec i tancats de fil ferro. De vegades, avançar implicava haver de saltar aquests obstacles. I, havent-me'n cansat, vaig caure en el compte que a la vora hi havia un bosc atapeït, gairebé màgic, amb poca llum. De vegades dominat pels roures que brotaven; d'altres, senyorejat per les carrasques. I vaig decidir avançar per la boscúria: era un lloc tan bonic que m'hi vaig desorientar! Feia anys que no em passava!
Duia amb mi els Sonets a Orfeu de Rilke. Crec que ja he anomenat per aquestes pàgines que he començat un curs sobre aquesta obra impartit per Andreu Jaume: em quede embadalit escoltant-lo! Ací transcric alguns fragments de la segona sessió del curs:
[En grec antic, el vocatiu era un cas emprat gairebé exclusivament per fer present els déus, per interpel·lar-los.] Rilke, en las elegías, está sustituyendo el vocativo de los dioses por un vocativo humano, y con ello nos da un espacio nuevo con esa apropiación del vocativo antiguo. Así es como poco a poco se puede transformar nuestro propio sentido de la existencia a través del ángel del lenguaje. El lenguaje ya no es visto como un instrumento de disección, de análisis (destrucción) de la naturaleza, como esa forma exclusiva de comunicación y razonamiento, y esto último en el mejor de los casos. Este uso degrada el lenguaje. Hoy en día, el lenguaje público absolutamente degradado: un político puede decir la más absoluta de las barbaridades e inmediatamente no pasa nada. Un político anuncia que el día siguiente destruirá una civilización entera, y no pasa nada, nadie reacciona. Algo en el espacio público ha quedado destruido, y esta destrucción está asumida, normalizada. Hasta hace bien poco esto no era así: hasta Hitler sabía que el lenguaje tenía un valor simbólico público, y por eso escondía detrás de un eufemismo el exterminio: Solución Final. Hoy proclamar sus objetivos no produciría escándalo ni escalofríos: esto dice mucho de nuestro actual estado existencial.
Rilke nos advierte contra eso: se revela contra esa degradación del lenguaje como mero instrumento comunicativo, mero instrumento deductivo, y quiere que sea una manera de habitar nuestra condición efímera, de asumirla, y a la vez de participar de lo eterno. [...] En una carta habla del ángel de las Elegías como una criatura de lo transformación de lo visible:
«El ángel de las Elegías no tiene nada que ver con el ángel del cielo cristiano (más bien con las figuras angelicales del islam...). El ángel de las Elegías es esa criatura en la que la transformación de lo visible en lo invisible que nosotros realizamos se presenta ya llevada a cabo. Para el ángel de las Elegías todas las torres y palacios del pasado existen porque se han vuelto hace tiempo invisibles, y las torres y puentes todavía en pie en nuestra existencia son ya invisibles a pesar de que (para nosotros) siguen aquí físicamente. El ángel de las Elegías es ese ser que garantiza reconocer en lo invisible una categoría superior de la realidad. Por eso es "terrible" para nosotros, porque nosotros, que amamos y transformamos lo visible, seguimos aferrados a ello».
I com accedim a aquest apart invisible, a aquesta part de irrealitat que forma part substancial de la nostra existència? Jaume segueix:
El canto. Cantando se produce a una transformación en esa persona que canta, y en la que escucha. Accedemos a otro ámbito diferente del lenguaje que va más allá del ámbito del comunicar, del narrar, calcular. Se accede a algo en el que de pronto estamos todos... Pero: ¿dónde está el que canta?, ¿quién es el que canta? El canto suspende todas las seguridades del sujeto y se eleva a un ámbito que no le pertenece, en el que reina y se abre una dimensión afirmativa del lenguaje, totalmente distinta del lenguaje entendido como súbito de la razón, y ese ámbito de afirmación es la alabanza, el asombro, que no conoce, sino que celebra, y al celebrar asume que no conoce, que no delimita y que de forma inmediata se une a todo lo pasado, a toda la existencia enterrada en el lenguaje y por tanto también a todo lo invisible, a todo lo desaparecido, pero que se hace invisible en esa facultad nuestra exclusiva de lo humano, de decir que estamos aquí. Decir casa, puerta, a lo sumo columna, torre... a lo sumo porque se trata de restaurar plano horizontal, de volver a ver las cosas de aquí, de convertirnos a nosotros mismos en agentes de nuestra existencia, en ángeles de nosotros mismos, de llamarnos humanos con todas las consecuencias. Rilke dirá en otra de sus cartas: «todos los mundos del universo se precipitan en lo invisible en cuanto su realidad más próxima y profunda».
Pero todavía hoy estamos inmersos en la obsesión moderna de descubrir el funcionamiento de lo visible, olvidando que tenemos capacidad de ver y escuchar todo lo desaparecido, de hacerlo presente en el lenguaje. Somos el único ser que vive de realidad y de irrealidad; Julián Marías llama a esto «privilegio ontológico». El ser humano tiene delante su presente, su pasado y la anticipación a través del lenguaje. Cada vez que decimos casa, puente y manantial se hacen presentes todas las casas, puentes y manantiales desaparecidos. Esta presencia espectral hace aparecer delante de nosotros nuestra propia condición efímera, que de repente brilla con otra luz en el centro de la eternidad. No somos eternos. Bajo esa perspectiva, no hay otro mundo, ni cielo ni infierno. Pero al mismo tiempo podemos ver la eternidad de la que participamos, siendo esto un privilegio: la posibilidad de asumir la mortalidad participando de lo eterno. (...) La poesía, la música, las artes escénicas son todas ellas formas que tenemos los seres humanos de acceder a otra experiencia de tiempo que no sea cronológica. Podemos acceder a un tiempo paralelo.
Así, cada vez que uno recita un poema crea un escenario y ocupa una voz, una voz vacante, usurpamos esa voz, creamos esa voz, siempre voz imaginaria. Ese escenario crea un tiempo paralelo: podemos acceder nosotros como seres que cuentan, capacitados no solo para vivir nuestro tiempo biológico, sino muchos tiempos paralelos que nos procura el arte. Un tiempo que se crea, se amplía, una conciencia distinta de nuestro propio tiempo... y que aparece como la eternidad. Nuestro propio tiempo se amplía así en todas direcciones.
(...)
Dies després aní a la llibreria de costum i vaig topar-me amb un llibre del qual havia llegit alguna cosa. Era gros i no massa barat, i vaig dubtar si comprar-me'l. El fullegí i vaig llegir aquest poema:
CUANDO ESTOY ENTRE LOS ÁRBOLES
Cuando estoy ahí, los árboles,
sobre todo entre los sauces y los algarrobos de miel,
también las hayas, los robles y los pinos,
sueltan tantos indicios de alegría.
Casi diría que me salvan, y a diario.
Disto tanto de la esperanza de mí misma
en la que tengo bondad, y criterio,
y nunca me apresuro por el mundo
sino que ando despacio y me inclino a menudo.
A mi alrededor los árboles se revuelven en sus hojas
y llaman, «Quédate un rato».
La luz fluye de sus ramas.
y vuelven a llamar, «Es sencillo», dicen,
«y tu también has venido
al mundo a hacer esto, ir a gusto, llenarte
de luz y resplandecer».
El llibre reunia la poesia de Mary Oliver. El poema, però, expressava el que jo havia també sentit. Qui era el que, al capdavall, s'expressava a través d'aquestes paraules? Me n'adoní que el bosc del qual parlava Oliver era el mateix en què jo havia estat, que m'havia dit les mateixes coses.
Per això acabí comprant-me el llibre. El temps de la poetessa i el meu, expandint-se cap a totes direccions, s'havien trobat a les rouredes i els carrascars de la ratlla entre Vilafranca i Ares. Entre els milers de boscos que podria haver estat aquell que xafava, es va convertir en un que compartia amb una poetessa encara desconeguda per a mi.
Aquesta nit començarà a parlar-me.
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| Mas de Cabestany. |
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| Coixinets de monja florits |
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| Argilagues |
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| Com una ovelleta per l'assegador... |
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| Pel bosc |
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| Barranc dels Arbres |
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| Mas de Pitarch |
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| Font Voltada |
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| Rouredes |
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| Arbres monumentals |
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| Ermita de Santa Helena d'Ares |
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| Mola d'Ares |
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| Ermita de Santa Llúcia d'Ares |
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| Mas de Santa Llúcia |
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| Portell de Morella |
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| Vilafranca |
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| Castell d'Ares |
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| Al cim de l'Arriello |
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| Penyagolosa |
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| Portell |
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| Masos de l'Arriello |
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| Eres conservades |
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| Font de l'Arriello (?) |
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| Ja a Portell: passeig de poqueta nit |
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| Fred! |